Dos capítulos de "LA CASA LILA", novela de Viviana Marcela Iriart, Ediciones Choroní

 





Esta historia que voy a contarles sucedió hace mucho.

En una época en que hombres y mujeres se desvivían, desolaban, revivían y morían, simbólicamente, por pasiones tan primitivas y lejanas como el amor.
Una época en que el amor se hacía cuerpo a cuerpo, sudor contra sudor, gemido sobre gemido.
Después llegó  Internet.
Y la paz a los corazones.
Y el aburrimiento.
Será por eso que mis jóvenes amigas disfrutan tanto con esta historia  y me piden una y otra vez que se las cuente.


Todo sucedió en una semana.
En apenas siete días y siete noches.
Un sábado tenía cuarenta años, el siguiente cien.
Me volví sabia.
Y esa sabiduría producto del placer, que casi siempre está ligado al dolor, porque amar también duele, no me envejeció.
Por el contrario, puso en mis ojos un brillo único y perenne, con el que todavía seduzco a las personas que prefieren los ojos humanos a los de las computadoras.
Yo nací, morí y volví a nacer en una semana.
Después de eso nunca volví a ser la misma.
Fui mejor.


Capítulo I

Fabián me habla por teléfono. Mientras lo escucho miro por el ventanal de la sala: Juan, el jardinero  de la eterna boina negra, recoge los residuos de la pirotecnia usada para despedir al año.

- ¿No le diste franco? -pregunté a Abuela al verlo, mientras desayunábamos.
- No tiene familia, almorzará con nosotros. Le dije que no hiciera nada pero ya conocés a Juan, si no hace algo se muere.

Abuela es de origen aristócrata pero anarquista. La adoro. Sus antepasados pelearon, y se destacaron, en las luchas por la Independencia y en la Campaña del Desierto,  y a punta de matar indios e indias se fueron quedando con miles de las mejores tierras de la provincia de Buenos Aires.
Abuela siempre sintió vergüenza, y por eso también la amo tanto,  por esa fortuna amasada con sangre, como si la fortuna casi siempre no se obtuviera de esa forma.
Abuela tiene chofer pero prefiere, a sus ochenta años, subirse a su bicicleta roja e ir a comprar el pan en la panadería que está en el centro del pueblo.

- ¿Para qué tenés chofer?  -le dice mi hermano maliciosamente, porque no la entiende.
- Para crear  una fuente de trabajo. ¿O vos no sabés que hay desempleo? –le responde ella con una sonrisa burlona, sin inmutarse.

Abuela tiene una hermosa cabellera ondulada, fuerte, de moderno corte, que brilla intensamente bajo el sol y en las noches se ilumina como una perla.

El cabello de Abuela, que quedó completamente cana a los cincuenta años y se negó a teñirse pese a la presión familiar y social, fue siempre motivo de conversación, porque nunca se ha visto un cabello blanco, negro, rubio, más seductor que el de ella.
Abuela lo sabe y cuando anda en su bicicleta juega a conquistar al viento, a los árboles, a los ojos que espían tras las ventanas a tan especial y adorable señora. Abuela  regresa a la casa tan feliz, con la cesta cargada de pan caliente, que los pájaros parece que cantaran sólo para ella.
Yo la visito una vez al año, por pocas semanas, y nunca me canso de admirarla con los ojos.
Abuela es hermosa porque nunca permitió que el mal se instalara en sus venas por mucho tiempo.
Abuela perdona pero no pone la otra mejilla.
Sus ojos negros, profundos, guían como faros en la noche a las almas perdidas.
Abuela es la gurú de una secta que no tiene nombre pero  sí cientos de seguidores. ¿Lo sabe ella? Cuando se lo digo ríe y su rostro adquiere la frescura  de una adolescente.
Abuela casi no tiene arrugas porque nunca supo lo que era el odio. La rabia sí, porque las mujeres no tenían derechos ni libertad en su época. El  bisabuelo la conocía bien. Junto con la herencia le dejó un testamento en el cual impedía que se despojara de sus posesiones. Abuela no se amilanó. Convirtió la estancia en una cooperativa agrícola-ganadera y en unos años duplicó la herencia de su padre: Abuela era generosa e idealista pero también una excelente empresaria y sabía que para mejorar el mundo hacía falta buena voluntad, buenas ideas, pero también dinero, mucho dinero.

Abuela es pequeña, no alcanza el metro sesenta, y es tanta su energía que cuando camina parece que avanzara en sus pies un batallón de elefantes.
Adora cocinar y prepara sabrosos platos para ella y para sus invitados, que nunca faltan a diario en su casa. Comer en su mesa es llevar a la boca los más deliciosos manjares.
Abuela no se priva de nada, come con alegría y en abundancia, bebe con placer el vino que cosechan sus nietos y en su estómago siempre hay un lugar especial reservado para los postres.


- ¿Me estás escuchando? –dice Fabián trayéndome a la realidad.
- Claro.  Me estabas hablando de una fiesta de  disfraces. ¿En casa de quién?
- No los conocés. Es un matrimonio joven que se mudó el verano pasado, cerca de la casa de tu abuela y construyeron  una casa muy linda de dos pisos, algo excéntrica para este pueblo en opinión de varios pobladores. Pero a mí me encanta, y ellos son divinos, estoy segura de que te van a encantar.
- ¿Cuán jóvenes?
- ¿Y esa pregunta tan extraña? Ella debe tener 30 y él un poco más.
- La que no pregunta es dueña de todas las respuestas pero también de todas las incertidumbres. Proverbio chino. – Fabián ríe porque sabe que estoy inventado-. ¿La casa lila ?
- Exactamente.
- Qué curioso. He pasado varias veces por allí y siempre me llamó la atención. Me preguntaba quiénes osaban desafiar de esa manera la férrea tradición del lugar.
- Bueno, ahora tenés la oportunidad de conocerlos. ¿Venís?
- Voy.



Capítulo II

Me encuentro más en los recuerdos de los otros que en mis propios recuerdos.

Quizá porque me he mudado tantas veces de casa y de país, ya no hay en mi memoria espacio para el recuerdo.

 Es por eso que cada vez que vengo me encuentro con la niña y la joven que fui y no la reconozco.

Así, de los retazos de los recuerdos de los otros, reconstruyo mi pasado.
No siempre tengo ganas de que eso suceda.

Pero los que nunca se han movido, o lo han hecho poco, tienen una obsesión por volver al pasado porque es la única forma que tienen de irse.



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SIEMPRE SE ESCUCHARÁN SUS PASOS EN LA ESCENA, por José Pulido, Premio Internacional de Excelencia “Ciudad del Galateo - Antonio De Ferrariis”, Italia 2024: prólogo del libro "CARLOS GIMÉNEZ MEMORY biografía" de Viviana Marcela Iriart

 





El Soneto 6 de William Shakespeare podría recitarse hoy en la tumba de Carlos Giménez, de Carlitos, como lo llamábamos y lo seguiremos llamando quienes tuvimos su amistad y el privilegio de verlo trabajando una obra de teatro, oficio que realizaba con la misma pasión que pusieron en boga los hombres y las mujeres que amaron el teatro y lo convirtieron en una magistral expresión del alma.

 

SONETO 6 DE SHAKESPEARE

 

No dejes que la cruda mano invernal estrague

ese verano tuyo sin que antes se destile:

conserva tu esencia en un precioso envase,

antes de que el tesoro más bello se aniquile.

 

No es vedada usura usar así la vida,

y alegra a quien paga la renta de buen grado;

hacer de ti una copia lo mismo supondría,

y si son diez por una, diez veces contentado.

 

Y más feliz diez veces aún te sentirías

si en otros diez iguales diez veces te copiases:

¿Entonces, al marcharte, la muerte qué haría

si a ti como heredero viviente te dejases?

 

No seas obstinado, que toda tu excelencia

ni Muerte ni gusanos obtengan por herencia

 

 

LA CONDICIÓN HUMANA

 

La condición humana, la sinceridad plena respecto a la condición humana. Lo que la gente no había advertido en su diario vivir. Eso le interesaba sobremanera a Carlos Giménez y lo expresaba en el teatro que organizaba y creaba sobre el escenario.

Él era un panorama humano, un destello de vida que no se apagaba. Y el fenómeno creador que lo acompañó desde siempre no resultaba fácil de descubrir pero cuando se avizoraba su fortaleza para dirigir, su magia para conmover era imposible dejar de admirar y querer lo que hacía.

El mundo podría estar encerrado en un frasco y Carlos lo miraría desde afuera y Carlos lo recorrería desde adentro y todo el cristal que el frasco usaba como envoltorio desaparecería cuando Carlos invocara la visión teatral.

Ese es uno de los puntos esenciales de lo que él sabía realizar: invocar la visión teatral y conseguir que la más alta expresión humana funcionara en un escenario y trascendiera hacia todos los senderos del alma.

Creo que Viviana Marcela Iriart fue una de sus amigas más observadoras, una de las más acuciosas y apasionadas a la hora de valorar lo que él lograba en la escena. Ella pudo mirar más profundamente en él, ella lo analizó como quien estudia las emanaciones del lenguaje que jamás deja de brillar.

Viviana Marcela ha logrado establecer una memoria sólida, irreductible, con su escritura y su noble deseo de que el olvido nunca toque la obra de Carlos Giménez. Ella es la muestra más clara y justa de lo que en última instancia anhela un creador en el arte: que alguien sea intensamente impresionado por la obra y haga posible que su recuerdo no desaparezca.

Porque en el teatro los escenarios se vacían y se vuelve a llenar con piezas, actores, escenografías, directores y dramaturgos, pero siempre hacen eso: se vacían y el público también va, viene y cambia: a veces para retroceder porque cada público debe comenzar de cero, desde el principio.

Viviana Marcela Iriart consigue que los nuevos públicos se empapen con las virtudes y la peculiaridad de Carlos Giménez, un hombre de teatro que se entregó tanto a esa pasión como cualquiera de los grandes teatreros que existieron transformaron en gran voz universal el lenguaje de las tablas.

No solo fulguraba en el oficio de hacer teatro, sino también en la propuesta existencial de amar el teatro. Hablando de pronto sobre el ángulo de una obra, Carlos Giménez podía extraer de sus sensaciones y conocimientos frases enriquecedoras que clarificaban cualquier niebla, que desenredaban cualquier madeja. Sus palabras salidas del hondo conocimiento de la escena, hacían más visible el alma de cualquier dramaturgo, de cualquier creador. Convertía en seres cotidianos a Shakespeare, Ibsen, Chejov, Ionesco, a cualquiera.

 

La biografía que ha realizado Marcela Viviana Iriart es una puerta amplia por donde es posible entrar al mundo de Carlos Giménez y amar más el teatro junto con él. Inclusive, hasta quienes no lo conocieron sabrán en algún momento que Carlos Giménez forma parte sustancial del teatro porque siempre se escucharán sus pasos en la escena.

 

© José Pulido

Diseño de portada del libroJairo Carthy

Próximamente publicado por Ediciones Choroní

 


"FLORECER CON LUPUS: Relato de una guerrera que eligió ser feliz" de Carmen Carmona: cuentos para los momentos difíciles, Ediciones Choroní, marzo 2026

 


De venta en Amazon y en Autoreseditores.com


La particularidad de este libro de Carmen Carmona es que en él, ella no nos cuenta su batalla contra el lupus: nos regala los cuentos que la ayudaron en su momento más difícil, cuando estaba al borde de la muerte y sus pequeños hijos, Pedro y Alejandro, se turnaban para leérselos sin saber si ella los escuchaba. 

Esos cuentos que ella misma había escrito muchos años atrás y publicado con seudónimo, cuentos suyos acompañados de cuentos budistas, zen, hindúes, sufi... cuentos que nos invitan a disfrutar de la vida pese a las adversidad. Cuentos que nos dan alegría, placer, esperanza y fuerza.  

Carmen, hoy ya en remisión, ha decidido publicar este libro con su verdadero nombre para compartir su felicidad y su alegría por la vida que, con sus altibajos, siempre merece la pena ser vivida y vivida en todo su esplendor. Este libro nos habla de eso… y mucho más.

Carmen Carmona, venezolana,  fue Presidenta del Instituto de Cultura del Edo. Miranda, Directora de Cultura de la Alcaldía de Chacao, Productora del Festival Internacional de Teatro de Caracas, Productora del Ateneo de Caracas, productora de más de 100 obras de teatro en Venezuela y Estados Unidos. Obligada a abandonar su país por el chavismo, vive en el exilio en Miami, trabajando duramente para salir adelante. 

"Cuando escribí la Introducción 1 nunca imaginé que, 18 años después, que mis jóvenes hijos me leyeran mi libro los 18 días que estuve hospitalizada al borde de la muerte, sin que los médicos supieran qué era lo que me estaba matando, me iba a resultar de tanta ayuda, me iba a traer tanta paz en medio de la desesperación. (...)

Pero muchas cosas habían pasado en esos 18 años y tener que dejar mi país, Venezuela, fue, sin que lo supiera entonces, el comienzo de mi enfermedad: una se puede enfermar de dolor de patria, morir de nostalgia de patria, agonizar de exilio.

Con dos niños pequeños, divorciada, tuve que abandonar mi apartamento que tanto me había costado comprar, mi trabajo que tanto me gustaba, mi ciudad, mi gente, mi familia y partir a países amables pero extranjeros: primero España, después Estados Unidos, donde vivo actualmente. (...).

Pasaron cinco años y el Lupus entró en remisión.

Entonces me dije: tengo que volver a publicar este libro (...)  Porque si yo pude entrar en remisión, casi curarme, de una enfermedad tan terrible, tú también puedes. Y si estás pasando por algo parecido, ojalá que mi libro te sirva de ayuda como me sirvió a mí.

 Y como dijo el gran escritor argentino Julio Cortázar:

 “Nada está perdido si tenemos el valor de proclamar que todo está perdido y que hay que empezar de nuevo”.

 Gracias por leerme. Gracias por existir". Carmen Carmona, Introducción II, fragmento.

 

“A pesar de las cargas que la vida le presentó, mi hermana de la vida Carmuchi, emergió de su prueba más fuerte, más sabia, y con una profunda gratitud por la existencia misma. Este libro nos invita a reflexionar sobre lo hermoso que es vivir, sobre la importancia de cada instante compartido con aquellos a quienes amamos. Su viaje nos recuerda que, aunque algunos itinerarios pueden ser difíciles, cada paso cuenta, cada lucha tiene sentido y cada sueño es un destello que merece ser alcanzado”. Fragmento del prólogo de Karl Hoffmann.

Con prólogo del actor y productor Karl Hoffmann y diseño de portada y del libro de Jairo Carthy, el l libro puede comprarse en Amazon y en Autoreseditores.com (para América Latina es mejor comprarlo aquí porque el envío es más barato que el de Amazon). 

 

Un cuento de "FLORECER CON LUPUS: Relato de una guerrera que eligió ser feliz"

 

LA ENFERMEDAD NO ES UN CASTIGO

 

En el siglo XIX un turista muy rico visitó al

 famoso rabino polaco Hofetz Chaim 

y se quedó asombrado ​al ver que la casa del rabino ​

consistía sencillamente en una habitación​ ​llena de libros.

 

El único mobiliario era una mesa y un banco. 

-Rabino, ¿dónde están tus muebles?”

preguntó asombrado el millonario turista. 

-Dónde están los tuyos?

respondió el rabino Hofetz.  

-¿Los míos? Pero si yo sólo soy un visitante…​ ​Estoy aquí de paso... dijo el turista. 

-Lo mismo que yo, ​contestó el rabino Hofetz.

 

Todas y todos estamos de paso.

La vida es finita.

Todo, absolutamente todo,

tiene un principio y un final.

Y los seres humanos no podemos

escaparnos  de esa finitud.

Para que otros seres humanos vivan

es necesario que otros mueran.

Si no, el planeta Tierra colapsaría

y nadie podría vivir sobre él.

Observa la naturaleza.

Ella es una gran fuente de enseñanza.

Podrás ver cómo los animales

se enferman y mueren.

Cómo las plantas cumplen su ciclo y mueren.

Pero no se acaba la selva.

No desaparece el bosque.

 

- ¿Y a mí que me importa

si yo ya no voy a estar viva, vivo?

puede que te preguntes.

Entonces, querido amigo, querida amiga,

la que esta moribunda es tu alma.

Y si tu alma muere, ¿crees que puedes

seguir viviendo sin ella?

 

Las personas nos enfermamos porque

de algo tenemos que morir.

Y siempre es mejor morir de enfermedad

que morir asesinado.

O morir de hambre.

O morir en un campo de concentración.

O morir en una sala de torturas.

O morir por falta de medicinas.

O morir por falta de asistencia medica.

O morir por discriminación racial, sexual,

de género… cualquier tipo de discriminación.

O morir por culpa de la ignorancia,

ajena o propia.

O morir por culpa del fanatismo.

O morir por luchar por “la verdad”.

O morir de miedo por perder

las cosas materiales.

O morir de soledad

Entonces, ¿no es más natural simplemente

morir de vida?

¡Morir de vida!

Lo cual no significa resignarse a la enfermedad 

 

Y mucho menos buscarla o incentivarla.

Ni tampoco enfermar de estar enfermo.

Ni culpar a los otros y muchos menos

culparte a ti por tu enfermedad.

Porque tú no eres culpable de tu enfermedad.

Tú no eres responsable de que la enfermedad

haya aparecido.

 

Tu enfermedad no es un castigo

por algo que hayas hecho mal.

Pero hay muchas cosas que puedes hacer

para curarte o para vivir con la enfermedad

sin que te haga tanto daño.

 

En primer lugar: no te sientas culpable

por tu enfermedad.

El sentimiento de culpa mata más que

la enfermedad.

El sentimiento de culpa

es la peor enfermedad.

 

¿Por qué vas a sentirte culpable

de haber enfermado si la enfermedad

es una integrante más de la vida?

¿Acaso te sientes culpable

de tener hijos, de tener hijas?

¿Te sientes culpable de tener hambre?

¿Te sientes culpable de reír?

¿De llorar? ¿De cantar?

La enfermedad y la salud son las dos caras

de una misma moneda llamada Vida.

Si se tiene salud, en algún momento

se puede tener enfermedad.

Porque para tener enfermedad

primero hay que tener salud.

Entonces, ¿vas a sentirte culpable

por estar viva, por estar vivo?

La enfermedad es una de las piedras

que encontramos en el camino hacia el Arcoiris.

Hay quien la salta aquí o allá.

Pero siempre, en algún momento del camino,

la piedra se atravesará.

Entonces puede que eso que llamamos

Vida se detenga. O no.

Pero de todas maneras, eso que llamamos Vida

en algún momento se detendrá.

La enfermedad no es mas

que una de las estaciones

en las que se detiene el tren de la Vida,

antes de llegar a la estación central.

 

Entonces, querida amiga, querido amigo,

¡Si estas enferma, si estás enfermo

es porque estás viva, estás vivo!

¡Alégrate de formar parte de la Vida!

Con sus dificultades, a veces terribles,

vivir es maravilloso.

 

En segundo lugar: no te resignes

a la opinión de los expertos.

Los expertos también se equivocan.

La religión se equivoca.

Las amistades se equivocan.

La medicina se equivoca.

Una y uno se equivoca.

 

La ciencia avanza y retrocede.

Lo que hoy es malo,

mañana puede ser bueno y viceversa.

No te quedes con una sola opinión.

No dejes que te enfermen

más de lo que estás.

No permitas que te entierren

antes de tiempo.

 

Hay un antiguo y sabio cuento sufi

que dice lo siguiente:

Un hombre a quien se consideraba muerto

fue llevado por sus amigos para ser enterrado.

Cuando el féretro estaba a punto de ser introducido

en la tumba, el hombre revivió

y comenzó a golpear la tapa del féretro.

Los amigos abrieron el féretro

y el hombre se incorporó:

- ¿Qué estan haciendo?

dijo a los sorprendidos amigos.

- Estoy vivo. No he muerto.

 

Sus palabras fueron recibidas con asombrado

silencio. Al fin uno de los amigos acertó a hablar.

- Amigo, tanto los médicos como los sacerdotes

han certificado que has muerto.

¿Y cómo van a equivocarse los expertos?

 

Entonces volvieron a atornillar

la tapa del féretro

Y lo enterraron debidamente.

 

Resumiendo tenemos que:

Primero no tienes que sentirte culpable

por haberte enfermado;

Segundo, no tienes que permitir

que te enferme la opinión de los expertos.

La enfermedad es un túnel.

La luz está al final del camino.

 

Cuando estés enferma,

cuando estés enfermo,

busca la mano amiga.

La primera mano amiga

esta dentro de ti, búscala.

Cuando la encuentres,

busca la mano amiga externa.

Dos manos unidas son más fuertes

que la más fuerte de las enfermedades.

Y si crees que no hay mano amiga

es porque todavía no encontraste la tuya.

O porque no puedes ver.

 

A veces la mano amiga

está mas cerca de lo que crees.

Solo tienes que saber mirar.

Pero la mano no es para que te aferres a ella.

La mano es para compartir el camino,

que en definitiva es sólo tuyo.

Una mano puede ser la mano

de un ser humano.

Pero también puede ser la mano de Dios,

el Dios de tu religión cualquiera que esta sea.

 

También puede ser un animal,

un libro, una canción,

el sol, la luna, las estrellas...

Una mano puede ser cualquier cosa que te sirva.

Porque Dios, o lo que para ti es Dios,

está en todas las cosas. Y si tienes a Dios

dentro de ti, entonces, querida amiga,

querido amigo, tú no estás sola,

tú no estas solo.

 

 

 

De venta en Amazon y en Autoreseditores.com

 

 

 

 

 


Tres poemas del poemario ABRAZO DE PALABRAS de José Pulido, Premio Internacional de Excelencia “Ciudad del Galateo - Antonio De Ferrariis Italia, 2024, Ediciones Choroní, enero 2026

 

De venta en AMAZON y AUTORESEDITORES


Alberto Hernández, febrero de 2026: " Poemas para varios homenajes. Este es un libro de la amistad recorrida a través de los tantos nombres que estuvieron y están cerca de la sintaxis afectiva del poeta José Pulido. Este, en verdad, es un libro de abrazos con palabras, con la memoria intacta del afecto. El país cultural, el país humano, el país de la poesía, el del teatro, el del canto y la danza, el país recogido en el silencio de un monólogo dialogado, en la conversación poética de quien escribe como si estuviera hablando con el cosmos, con el mundo entero, a través de una habitual sinceridad que atraviesa el tiempo.

Libro de personajes, de nuestros personajes, de los más sensibles e íntimos afectos. Libro donde el abrazo es el sentido más visible de la creación. José Pulido, una vez más, escribe conversando con ese alguien visible e invisible que la poesía crea para hacernos más humanos, más próximos al calor de la existencia (...). Esta es una poesía celebratoria. (...)".



EL ESPÍRITU

 

No nos derrumbemos totalmente

las ascuas de la vida se ocuparán de eso

tratemos lo inmediato y lo posible

 

mira pasar vacíos desde tu ventana

como si te pertenecieran las alturas

como si tuvieras un nido en la torre de Babel

que el viento aloje tus historias

en calles y mercados donde ciertas angustias se alimentan

 

la gente no está ganada para creer que presenciaste

el momento en que un espíritu se volvió visible

pero debes contarlo una y otra vez porque así ha ocurrido

 

quitaste un cabello gris mal caído en su hombro

y de paso susurraste que parecía un cabello de mujer

entonces Borges sonrió desde la ceguera y dijo que sí

 

 

 

EL CUERPO DE MARÍA

 

Hay que tener oídos de aves indefensas que no pueden volar

sensibilidad para escuchar el sueño matriz de las cigarras

es difícil reconocer una voz surgida del más hondo existir

muy pocas profundidades del hombre están habitadas

 

Su corazón era una diana completamente iluminada

y la voz articulada desde los abismos acertó como flecha

No significa que la voz profunda superara en valor

a los oídos y el alma que desentrañaron el mensaje

 

Desde un principio él estaba falleciendo en sus manos

él estaba pereciendo como cuerpo ante el feroz amor espiritual

y eso hacía posible que ambos corazones envueltos en lo inútil

 

decidieron amarse hasta que no pareciera amor lo enamorado

y esto es lo que podría pensarse de manera muy sencilla

respecto a cómo padeció ternuras la señora María Kodama

 

 

 

MI GUITARRA DEL PLEISTOCENO

 

Cuando uno se rinde

es mejor no mirarse demasiado

para eso está la mente

para inventar ecocidios de amor

 

Mi primera guitarra no sabía tocar

y era del pleistoceno

no recuerdo la segunda

mi primera novia era la novia de un gentío

se llamaba Marilyn y su peor pesadilla

fue no saber que ambos existíamos instantáneamente

Ella: 35 años.

Yo: 16

Ella: nació y murió en verano

Yo: acumulaba trópicos

de viudo ficticio y todavía ignoraba

cómo exprimirle pasión a una guitarra

-manos torpes y cuerdas clitorianas: pleito obsceno-

¿cuál pasión? mi novia prestada se la había llevado toda

 

Mi novia era una revista que se casaba con puros viejos

uno que bateaba, otro que escribía

y ni siquiera adivinó con sus carnes rotundas de armonía

que yo tenía quince años

cuando los Beatles cantaban inútilmente

porque mi guitarra era puros boleros

y tuve necesidad de conseguir una segunda novia

que hablara español

y fuera todo: maravillosa, sagrada,

como una vecina voluptuosa: María Félix,

pero a María jamás la vi desnuda.

Marilyn era y seguirá siendo una guitarra de marfil

(Sonó cursi)

 

 



JOSÉ PULIDO: Poeta, escritor y periodista venezolano. Miembro de la Academia Venezolana de la Lengua y del Colegio Nacional de Periodistas de Venezuela. Vive en Génova, Italia.
2024: Premio Internacional de Excelencia "Ciudad del Galateo - Antonio De Ferrariis" , Italia.
2022: Mención Honorífica del I Premio Internacional de Poesía Sor Juana Inés de la Cruz, México.
2000: Premio Municipal de Literatura, Mención Poesía,
1989: Segundo Premio Miguel Otero Silva de Novela, Editorial Planeta, Venezuela.
Ha sido invitado a festivales en Irak, Colombia, Brasil, Chile, España e Italia y su presencia es constante en el Festival Internacional de Poesía de Génova, Italia






Con cuadro de portada de de la artista plástica argentina Claudia Patricia Lopez Osornio,  fotografìa de contraportada de Gabriela Pulido Sinme  y diseño gráfico de Jairo Carthy, publicado por Ediciones Choroní, este libro del gran poeta José Pulido es imprescindible para cualquier amante de la poesía.


 De venta en AMAZON y AUTORESEDITORES en versión papel y e-Book.