Libros de José Pulido publicados por nuestra editorial:
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Tres poemas del poemario ABRAZO DE PALABRAS de José Pulido, Premio Internacional de Excelencia “Ciudad del Galateo - Antonio De Ferrariis Italia, 2024, Ediciones Choroní, enero 2026
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| De venta en AMAZON y AUTORESEDITORES |
país cultural, el país humano, el país de la poesía, el del teatro, el del canto y la danza, el país recogido en el silencio de un monólogo dialogado, en la conversación poética de quien escribe como si estuviera hablando con el cosmos, con el mundo entero, a través de una habitual sinceridad que atraviesa el tiempo.
Libro de personajes, de nuestros personajes, de los más sensibles e íntimos afectos. Libro donde el abrazo es el sentido más visible de la creación. José Pulido, una vez más, escribe conversando con ese alguien visible e invisible que la poesía crea para hacernos más humanos, más próximos al calor de la existencia (...). Esta es una poesía celebratoria. (...)".
EL ESPÍRITU
No nos derrumbemos totalmente
las ascuas de la vida se ocuparán de eso
tratemos lo inmediato y lo posible
mira pasar vacíos desde tu ventana
como si te pertenecieran las alturas
como si tuvieras un nido en la torre de Babel
que el viento aloje tus historias
en calles y mercados donde ciertas angustias se alimentan
la gente no está ganada para creer que presenciaste
el momento en que un espíritu se volvió visible
pero debes contarlo una y otra vez porque así ha ocurrido
quitaste un cabello gris mal caído en su hombro
y de paso susurraste que parecía un cabello de mujer
entonces Borges sonrió desde la ceguera y dijo que sí
EL CUERPO DE MARÍA
Hay que tener oídos de aves indefensas que no pueden volar
sensibilidad para escuchar el sueño matriz de las cigarras
es difícil reconocer una voz surgida del más hondo existir
muy pocas profundidades del hombre están habitadas
Su corazón era una diana completamente iluminada
y la voz articulada desde los abismos acertó como flecha
No significa que la voz profunda superara en valor
a los oídos y el alma que desentrañaron el mensaje
Desde un principio él estaba falleciendo en sus manos
él estaba pereciendo como cuerpo ante el feroz amor
espiritual
y eso hacía posible que ambos corazones envueltos en lo
inútil
decidieron amarse hasta que no pareciera amor lo enamorado
y esto es lo que podría pensarse de manera muy sencilla
respecto a cómo padeció ternuras la señora María Kodama
MI GUITARRA DEL PLEISTOCENO
Cuando uno se rinde
es mejor no mirarse
demasiado
para eso está la mente
para inventar ecocidios
de amor
Mi primera guitarra no
sabía tocar
y era del pleistoceno
no recuerdo la segunda
mi primera novia era la novia de un gentío
se llamaba Marilyn y su peor pesadilla
fue no saber que ambos existíamos instantáneamente
Ella: 35 años.
Yo: 16
Ella: nació y murió en verano
Yo: acumulaba trópicos
de viudo ficticio y todavía ignoraba
cómo exprimirle pasión a una guitarra
-manos torpes y cuerdas clitorianas: pleito obsceno-
¿cuál pasión? mi novia prestada se la había llevado toda
Mi novia era una revista que se casaba con puros viejos
uno que bateaba, otro que escribía
y ni siquiera adivinó con sus carnes rotundas de armonía
que yo tenía quince años
cuando los Beatles cantaban inútilmente
porque mi guitarra era puros boleros
y tuve necesidad de conseguir una segunda novia
que hablara español
y fuera todo: maravillosa, sagrada,
como una vecina voluptuosa: María Félix,
pero a María jamás la vi desnuda.
Marilyn era y seguirá siendo una guitarra de marfil
(Sonó cursi)
JOSÉ PULIDO: Poeta, escritor y periodista venezolano. Miembro de la Academia Venezolana de la Lengua y del Colegio Nacional de Periodistas de Venezuela. Vive en Génova, Italia.
2024: Premio Internacional de Excelencia "Ciudad del Galateo - Antonio De Ferrariis" , Italia.
2022: Mención Honorífica del I Premio Internacional de Poesía Sor Juana Inés de la Cruz, México.
2000: Premio Municipal de Literatura, Mención Poesía,
1989: Segundo Premio Miguel Otero Silva de Novela, Editorial Planeta, Venezuela.
Ha sido invitado a festivales en Irak, Colombia, Brasil, Chile, España e Italia y su presencia es constante en el Festival Internacional de Poesía de Génova, Italia
Con cuadro de portada de de la artista plástica argentina Claudia Patricia Lopez Osornio, fotografìa de contraportada de Gabriela Pulido Sinme y diseño gráfico de Jairo Carthy, publicado por Ediciones Choroní, este libro del gran poeta José Pulido es imprescindible para cualquier amante de la poesía.
Tres poemas del poemario DETALLES METAFÌSICOS de José Pulido, Premio Internacional de Excelencia “Ciudad del Galateo - Antonio De Ferrariis Italia, 2024, Ediciones Choroní, diciembre 2025
HABRÁ ALGO QUÉ DECIR
Siempre hablarán lo
mismo y creerán que es nuevo
el reino animal
pululando en celo y el perfecto amor
obviamente el comienzo
es un estreno para quien comienza
y eso es suficiente a
la hora de aceptar los contenidos de la vida
Adorarán sentir que son
como diamantes en sus manos
tazas, tenedores, ajos,
espárragos, los dúctiles rayos de la luna
y podrán combinar
amores caseros y milagros de hogar
con cálidos tormentos
para los días opacos que acontecen
Cuando dejan correr en
tácita estampida las caricias
es como la apertura
emocionante de una grandiosa orquesta
y en tempo de allegro
el corazón expresa su cordaje
Diríase de una ruta que
va del corazón hacia la boca
y tiende a ser difícil
por los tantos paisajes incrustados
pero al lograr el
recorrido la luz entera se transforma en beso
SEGUNDO POEMA PARA UNA
POETA AMIGA
Giraba en el taburete y
creo que todos nos sentimos
golpeados con brusca
ternura por el día
que se enquistó
anímicamente en forma de carrusel
Se reía libremente
lanzando humo desde el alma
y descubrimos en
nosotros una película de vaqueros
donde varios jinetes
asaltaban un tren
y eran como perros
persiguiendo un conejo
Estaba llena de
palabras, cada una pariendo la siguiente
caían como cataratas de
agua bendita sobre los demonios
de quienes podíamos
aceptar -hasta el fondo- su voz
Gira tú también, dijo
empujando mi hombro más cercano
y todo para hallar el
modo de juntar ideas
en un ámbito irónico
creado por imágenes caídas en charcos,
en alambres de púas, en
abrazos de hotel,
senos maternos
derrotados en telas baratas.
Ámbito pasado por alto:
rasgar una esquina
de la cajetilla y
extraer el primero
Estaba llena de
palabras hermosas y palabras heridas
dejamos de girar para
tomar pequeños tragos
el hastío de tener que
envejecer mañana y tarde
el hastío de tener que
enseñar mansamente lo peor
estaba llena de
palabras secándose de música:
de fragmentos de amor
estaba llena
RETROCEDER LA PÁGINA
Ya vengo dice alguien y
la puerta suena
El tintinnabulum
“ahuyenta espíritus” logra sumarse
a la ausencia de todo
el exterior inventando
una garganta infinita
de pichones
y más allá los vientos
bajan desde las nubes como halcones
que juegan picoteando
las hojas derramadas
y ascienden de nuevo en
tal desorden que los árboles
manotean como señores
fastidiados
el mundo goza de
enormes extensiones
según nuestro tamaño y
duración
y debido a esa
circunstancia
es preferible gastar
minutos de vagancia en la lectura
de las páginas donde
nació lo singular del hijo perdido de Praga
“Canción de Amor y
Muerte del Corneta Cristóbal Rilke”
Y en cada frase debo
recomenzar una y otra vez
porque existen allí
unas honduras bordadas en misterios
de tal belleza que se
debe retornar a la lectura
cuando la puerta abre y
cierra
y el eco de unas voces,
nidos de fantasmas en
el espacio inescrutable
repiten y repiten
advertencias
Te lo voy a contar:
Rilke, ya lo sabes, sufría de leucemia
y cortando una rosa
para celebrar a una amiga
se hirió con una espina
y entonces falleció, el poeta pereció en su ley
y en aquel libro que
escribió a su pariente decía lo siguiente:
“Ha besado una pequeña
rosa
que ahora puede
marchitarse sobre su pecho.
El de Langenau lo ha
visto, pues no logra dormir.
Piensa: yo no tengo
ninguna rosa,
Ninguna”.
Cuando el viento baja
de nuevo como apostando una carrera
con las golondrinas
esenciales
con las brujas que
endulzan el aliento de otoño
alguien dice ya vengo
y es fácil olvidar el
párrafo anterior
y todo lo que antes
importaba
2022: Mención Honorífica del I Premio Internacional de Poesía Sor Juana Inés de la Cruz, México.
2000: Premio Municipal de Literatura, Mención Poesía,
1989: Segundo Premio Miguel Otero Silva de Novela, Editorial Planeta, Venezuela.
Ha sido invitado a festivales en Irak, Colombia, Brasil, Chile, España e Italia y su presencia es constante en el Festival Internacional de Poesía de Génova, Italia
Jairo Carthy, actor para siempre: hacer teatro por el gusto de hacerlo, entrevista de José Pulido, Letralia, domingo 25 de enero de 2026
El palo mayor de la balandra Isabel marca sobre el cielo el tardo vaivén del puerto adormilándose en la penumbra del atardecer.
Un marinero, cansado y alegre, se apoya en la barandilla mohosa, rota por las olas, y silba una canción que oyó hace mucho tiempo.
Ese es un fragmento del cuento “La balandra Isabel llegó esta tarde”, que escribió Guillermo Meneses, autor venezolano siempre vigente. A partir de ese cuento se generó una nueva y gran vivencia para el teatro venezolano, aunque quizás nunca se supo con certeza y Guillermo Meneses apenas lo habrá pensado.
En ese cuento se interesó Bolívar Films para hacer una película y logró captar para una coproducción a los cineastas argentinos Carlos Hugo Christensen y Enrique Faustin, cuya empresa se llamaba Chrisfa. La película se rodó en 1949 y se estrenó en 1950.
Fue dirigida por Carlos Hugo Christensen, cuyo asistente de dirección era el joven actor Horacio Peterson. Se rodó con guion de Aquiles Nazoa, música de Eduardo Serrano y protagonizada por Arturo de Córdova, Virginia Luque, América Barrio, Juana Sujo, Tomás Henríquez, Néstor Zavarce y María Gámez.
El joven Horacio Peterson fue alumno del pionero del teatro moderno en Chile, Pedro de la Barra. Su nombre era Horacio Collao, pero en el arte se consideraba hijo de don Pedro de la Barra y por eso escogió Peterson como apellido.
La balandra Isabel llegó esta tarde y trajo a Horacio Peterson: esa es la síntesis de un inicio que transformó el teatro venezolano.
Horacio Peterson encontró a Jairo Carthy
Horacio Peterson era un hombre teatro, un prodigio de la actuación, un maestro de la escena. Cuando llegó a Venezuela desde Chile, ya había protagonizado películas y había estado en varias obras de teatro. Actuó, dirigió, escribió y enseñó. Su vida fue una entrega al arte de la actuación. Él llevó a Carlos Giménez a Venezuela. Es obvio que el teatro venezolano contiene en su carisma esencial la exigente genética artística de Horacio Peterson.
Jairo Carthy dice algo que define muy bien lo que fue Horacio Peterson: “A Peterson había que reconocerle que te sacaba temperamento, volumen en la voz y fuerza interpretativa como fuera, gracias a esas técnicas vencí mi timidez e incluso llegué a hacer trabajos que nunca pensé que pudiera hacer y que nadie se atrevía a hacer”.
Jairo Carthy fue uno de los alumnos de Horacio Peterson. Es decir: fue uno de los seres elegidos y seleccionados para apasionarse eternamente por el teatro y dedicar su vida a la escena. Jairo ha cumplido al pie de la letra con ese designio.
La belleza como inspiración, la búsqueda de una expresión bien acabada y muy elevada en la actuación, han sido acompañantes de Jairo en su pasión por la actuación, en su alma vertida hacia el escenario.
Su devoción por la actuación y su entrega a esa existencia en la escena definieron su vida. Actualmente se dedica a escribir y a continuar su trabajo como diseñador. Ha publicado un libro que es memoria preciosa: Cómo soportar la vida con humor: las confidencias de un actor, una visión de lo que ha sido el arte de la actuación en Venezuela, una muestra de lo que se ha hecho y al mismo tiempo una narración fluida y optimista de todo lo que ha debido resolver para convertirse en actor y realizar una vida profesional en ese sentido.
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| Ediciones Choroní, 2025. De venta en Amazon y en autoreseditores.com |
Ese libro es una obra escrita con desenfado, precisión y hondura. El libro lo ha publicado la agrupación Escritoras Unidas & Cía. Editoras. Esa editorial generó el nacimiento de Ediciones Choroní, donde Jairo realiza diseños que reflejan su talento y dedicación.
Leer ese libro es enterarse de muchas intimidades importantes para conocer en profundidad el cuerpo y el alma del teatro venezolano. Para que se tome en cuenta la vida de un actor que lo ha dado todo por la escena y el arte, he aquí la entrevista con Jairo Carthy.
Trabajar con Palacios y Cabrujas
¿Puedes contar un poco tu experiencia con la ópera y el teatro?
Mi experiencia en el teatro ha sido lo mejor de mi vida. Fui alumno de Horacio Peterson, debuté con él y durante más de treinta años estuve activo como actor, teniendo el privilegio de ser dirigido por los más prestigiosos creadores de esa época. Es lo más importante que he realizado: tener una trayectoria en teatro y también en cine.
Comencé a trabajar en la Fundación Mito Juan Promúsica, destinada a la promoción de artistas de música clásica y a llevar sus carreras a un plano internacional. Fue creada y desarrollada por Mariangelina Celis, quien estuvo al frente durante muchos años, y yo a su lado apoyándola y aprendiendo, logrando que artistas de la talla de Abraham Abreu, José Francisco del Castillo, Harriet Serr, Antonio Bujanda e Isabel Palacios, entre otros, lograran su internacionalización.
En ese entonces conocí a Isabel Palacios, y como las actividades de Mito Juan finalizarían, me ofreció un cargo importante para trabajar con ella y con José Ignacio Cabrujas en la recién creada Ópera de Caracas. Acepté de inmediato; sentía que trabajando con ellos estaría un poco más ligado al teatro, y así fue.
Durante los años que duró la compañía aprendí muchas cosas: no sólo a entender y valorar cada título y compositor, sino lo difícil que era cantar de acuerdo a la tesitura que exigía cada partitura. Eso lo vivía a diario, pues teníamos el Taller Permanente de la Ópera de Caracas, donde se formaron muchos cantantes que luego hicieron una carrera profesional.
La ópera, sin duda, fue una gran escuela, y lamentamos mucho cuando se terminó. De la misma manera que un día Fundarte la creó, de un día para otro se terminó. Lo más triste es que el último montaje, que fue Don Giovanni de Mozart, tuvo un éxito sin precedentes. La puesta en escena de Cabrujas, la escenografía de José Salas y todos los que participaron en esa superproducción —cantantes, actores, coros, figurantes—, hicieron de ese montaje algo grandioso. Nunca nos imaginamos que, al caer el telón de la última función, sería el final de varios años de trabajo constante y superación.
¿Puedes hablar de tu colaboración y amistad con Cabrujas?
A José Ignacio Cabrujas lo conocía de lejos por mi trayectoria como actor. Lo admiraba no sólo como dramaturgo, sino como actor; verlo en La revolución junto a Rafael Briceño fue algo increíble. Estar presente en la noche del estreno mundial de El día que me quieras, de su autoría, interpretando el personaje de Pío Miranda, fue un privilegio que sólo pocos pudimos tener, pues el personaje era de Fausto Verdial y él retomó la temporada luego de recuperar su salud. Esa interpretación, y otras tantas, marcaron una admiración y respeto por él, sin imaginar que el destino me tenía preparada la sorpresa de conocerlo, convivir y hacer muchas cosas juntos.
Al trabajar en la Ópera de Caracas hicimos una amistad. Él había visto varios trabajos míos como actor y, por supuesto, para mí era muy importante trabajar con él. Allí, en la ópera, yo siempre estaba atento a lo que necesitaba, iba a los ensayos y aprendía.
Él tenía una relación con Isabel Palacios y, cuando se terminó la ópera, me fui a trabajar con ella en la Camerata de Caracas. Isabel y yo trabajamos juntos por más de cuarenta años, pero en la primera etapa de la Camerata no teníamos sede y por ello funcionábamos en la casa de Isabel. Los ensayos se hacían en una de las salas del Teatro Teresa Carreño. Ya José Ignacio e Isabel se habían casado y él tenía su estudio en esa casa. Gracias a ese trato diario y a la convivencia en esa casa, fui conociendo a un José Ignacio muy distinto al que se paraba a dirigir una ópera o una obra de teatro. Era muy tímido, muy genial y a veces muy torpe para muchas cosas; allí estaba yo dispuesto a ayudarlo y tenía una ternura increíble que contrastaba con esa voz de bajo profundo que tenía.
Nos llevábamos muy bien. A veces recibía personas en la sala y echaba cuentos y anécdotas, y yo me quedaba embelesado oyéndolas, aun teniendo cosas importantes por atender. Era increíble oír sus historias. Llegamos a tener una amistad tan grande que hasta su luna de miel con Isabel la dejó en mis manos; yo planifiqué todo para que fuera un viaje inolvidable desde que salieran de la recepción de la boda. Conocí al Cabrujas cocinero: era su verdadera pasión, siempre me lo decía: “Para mí es lo más importante y lo que más disfruto de la vida”. A veces me invitaba a almorzar, nos servíamos un whisky y, mientras cocinaba, hablábamos de muchas cosas, nunca de teatro. Por supuesto, los platos que hacía eran de un nivel sorprendente, muy elaborados; tenía una sazón exquisita. Era todo un chef que cuidaba al máximo los ingredientes; todo tenía que ser de primera calidad. Era todo un ritual sentarse a comer lo que había preparado.
Hicimos muchos planes juntos, unos se concretaron y otros no. Su muerte fue tan inesperada; tenía tanto que dar y estaba en su mejor momento como escritor de telenovelas, había muchos países que deseaban trabajar con él. Dejó un vacío enorme en muchos aspectos: como escritor (tenía varias columnas en la prensa y yo lo ayudaba en la logística del envío, etc., eran otros tiempos), como dramaturgo, como director, como amigo y como padre. En fin, era todo un artista. Qué bueno que lo pude conocer, disfrutar y aprender.
Escribir y diseñar
¿Estás escribiendo teatro aparte de los artículos?
No todavía, pero me encantaría hacerlo. Te confieso que siempre quise escribir, pero siempre me ha parecido que la literatura es un arte y una disciplina la cual respeto mucho. Pero he tenido tan buenos comentarios con mi libro Cómo soportar la vida con humor: confidencias de un actor, y ahora con la columna todos los domingos, que creo que me atrevería a escribir teatro. Podría ser fácil pues conozco, por mi experiencia como actor, los ingredientes que debería tener para que guste al público: las pausas, el ritmo, la duración... muchos detalles que pudieran serme útiles.
¿Dónde estás viviendo?
En Caracas. Aquí sigo a pesar de tantas cosas. No es fácil por toda la situación que se vive. La hiperinflación es tremenda y no es fácil para los que llegamos a la tercera edad; no tenemos oportunidades, parece que una trayectoria no es un buen aval para conseguir un empleo. Menos mal que las cosas a las que me dedico las hago por mi cuenta y así no dependo de nadie.
En estos inicios del nuevo siglo, ¿qué ha cambiado en tu modo de ver y hacer arte y cultura?
Definitivamente el concepto de hacer las cosas por el solo deseo de hacerlas. La entrega con que hace muchos años hacíamos todo ya no existe, ni la mística para enfrentar un trabajo en cualquier disciplina artística. Es cierto que la situación económica no ayuda, pero por ejemplo, yo trabajé en el diseño gráfico y allí sí cobraba lo justo; en cambio, hacer teatro era diferente, nunca estaba pendiente de cuánto me pagarían o si me pagarían. El amor al arte cubría todo y no sólo como actor: colaboré en muchas actividades teatrales y lo hacía sólo por el gusto de hacerlo. Pero ahora no es así; la gente que comienza quiere cobrar unos honorarios altísimos. No lo critico, pero a veces esa actitud hace que muchos proyectos no se lleven a cabo por los elevados costos en contrataciones.
¿Qué te entristece?
La falta de oportunidades que tienen los jóvenes actualmente en Venezuela. La falta de educación y los valores que se han ido perdiendo. A veces, cuando estoy con jóvenes y les cuento (yo hablo mucho) anécdotas o relatos, no lo pueden creer; creen que estoy exagerando y son las mismas cosas que yo viví cuando fui adolescente y que era lo normal para esos tiempos.
¿Cuáles palabras usas más?
“Excelente”, “muy bien”, “qué bueno”..., frases o palabras que conllevan algo positivo. Tampoco soy de las personas que les preguntas “¿Cómo estás?” y te contestan “¡Excelente! ¡Superbién!”, y te lo recalcan cuando tú sabes que no es así. Simplemente las empleo para dar énfasis a algo si se presta la ocasión. La verdad no me había dado cuenta sino hasta ahora que me preguntas.
¿Qué añoras?
Hacer teatro, volver a actuar, a crear un personaje, transformarme de nuevo en alguien más. Y tener presente que será la última vez; entonces sentiré que se cerró un ciclo que, como todo, tiene un final.
La escritura me llena totalmente; me da gusto escribir y que a la gente le guste o se entretenga y conmueva con mis relatos. Es algo que no esperaba, es un regalo con el que la vida me está premiando.
Fotografía del autor: Gabriela Pulido Simne
Nuestro gran poeta José Pulido invitado al XXIX Encuentro de Poetas Iberoamericanos en Salamanca, España
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